el esfuerzo, la disciplina y la dedicación

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No sé cómo comenzó y se fomentó la idea de aprender, trabajar o vivir sin esfuerzo. Donde comenzó y se forjó la traducción tan negativa de la palabra esfuerzo.
Esfuerzo no significa hacer lo que… no me apasiona, o odiar lo que hago, o como hacían nuestros abuelos, bisabuelos y en muchos casos los padres, trabajar para vivir.
Cuando haces lo que te apasiona hay esfuerzo, la diferencia está en la percepción.

Recuerdo cuando viví en Hawaii, en Oahu, tenía la idea que los surferos estaban todo el día al sol, disfrutando del mar, en bañador. Todo eso era real y también, las muchas horas de espera e incluso días a que llegaran buenas olas, las muchas horas de práctica, repetición, las quemaduras, el levantarse muy temprano, etc. Todo eso para disfrutar de los instantes que duraba el recorrido de la ola, las puestas de sol, los amaneceres. Ellos no se daban cuenta del esfuerzo, dedicación, compromiso por la pasión con que vivían su trabajo (para algunos es su trabajo, para otros un hobbie que les apasiona tanto que nada supone un esfuerzo).
Cuando realizas el trabajo que te apasiona o un hobbie que te apasiona hay mucha dedicación de horas, desgate, momentos en que disfrutas y otros no tanto, y sigues, sigues adelante. Tienes la disciplina necesaria.

La disciplina mantiene el movimiento, el camino y el resultado es hermoso, puede ser apasionante. Esta es una clave, sin disciplina no se llega a la excelencia, a hacer arte en lo que haces.

La diferencia está en sí es mi pasión, si me mueve, me emociona positivamente, entonces mi percepción del tiempo, energía, esfuerzo, disciplina que necesite serán diferentes.

Todavía no he conocido a nadie que viva su pasión en la vida sin dedicación, esfuerzo y disciplina. Y de hecho, si he visto como
estas cualidades marcan la diferencia en el trabajo, en las relaciones de pareja, en la relación con uno mismo, etc.